Un pequeño ciervo fue dejado atrás por su madre porque no fue capaz de seguirles el paso. Al verlo, este hombre decidió llevarlo a su casa donde trató una de sus patas lesionadas y lo alimentó.
Al principio, a sus otras mascotas no les hizo gracia, pero con el tiempo se hicieron buenos amigos y se cuidaban mutuamente.
El hombre fue varias veces buscando a la madre del ciervo para liberarlo, hasta que un día se reencontraron fuera de cámara. Según él, lo ha podido ver darse vueltas cerca de su casa durante el verano y el otoño.
La Corte sostuvo que, en esta etapa, basta la “justificación” de los delitos y que la defensa no logró desvirtuar el peligro para la seguridad de la sociedad. También descartó que el artículo 324 del COT opere como excusa para el cohecho y apuntó al “carácter organizado” del presunto plan, además de las altas penas asociadas.