No ha transcurrido ni la mitad del Masters 1000 de París, pero la jugada del torneo seguramente será esta. Se enfrentaban los locales Gilles Simon y Benoit Paire, con triunfo para el primero 6-4, 4-6 y 6-1, cuando los asistentes fueron testigos de algo único.
Paire sirvió y la devolución a los pies de su rival, terminó con una volea única, muy alta, llena de efecto, y que tras pasar la red picó hacia el exterior de la cancha y en reversa.
Una jugada que si incluso lo más talentosos intentaran hacer, seguramente no conseguirían.
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".