El 12 de marzo de 1997 Joaquim Maria Puyal desató su alegría con un relato que quedó para la historia del Barcelona, y más aún para Juan Antonio Pizzi.
En un partido frente al Atlético, donde el Barcelona logró remontar el partido y ganar por 5-4, y que fue el gol de Pizzi el que le dio la victoria al elenco blaugrana.
Por esto es que el relator se rindió en elogios frente al atacante: “Pizzi, Pizzi, Pizzi que bueno que viniste, Pizzi, Pizzi, que bueno que llegaste, Pizzi, Pizzi sos Macanudo”.
Así es como la prensa chilena recogió este apodo y siguieron apodando al DT de “La Roja” como “Macanudo”.
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".