Luego de que el RB Leipzig alcanzara su soñado ascenso a la división de honor de la Bundesliga, los jugadores desataron la algarabía en la cancha.
Celebrando con vasos gigantes de cerveza, buscaron mojar a su entrenador. Sin embargo Ralf Rangnick corrió por el campo, donde terminó tropezando. El diagnóstico final fue un desgarro para el entrenador, quien no pudo seguir celebrando, ni dar la conferencia de prensa por el ascenso.
La aplicación retroactiva de la norma, que establece una legítima defensa privilegiada para policías, generó una crisis en la alianza de gobierno y llevó al PS a congelar su participación.