Natalia Rabanales, operadora telefónica del Senado y quien padece una discapacidad visual, demandó al Congreso Nacional acusando ser víctima de discriminación y hostigamiento por parte de sus compañeras de trabajo.
Rabanales, quien padece cataratas congénitas bilaterales, entró a trabajar el 13 de abril del 2015 mediante un concurso público. No ganó el concurso, pero la contrataron por tema de inclusión.
La también estudiante de Derecho declaró que dicha situación “detonó mi depresión y un problema psíquico gravísimo”, y que el propósito de su demanda es “que el legislador aplique al interior del Senado las leyes que le imponen al resto de los ciudadanos”.
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La Corte sostuvo que, en esta etapa, basta la “justificación” de los delitos y que la defensa no logró desvirtuar el peligro para la seguridad de la sociedad. También descartó que el artículo 324 del COT opere como excusa para el cohecho y apuntó al “carácter organizado” del presunto plan, además de las altas penas asociadas.