Era fácil despejar, pero el camerunés del Schalke 04, Joel Matip, se complicó de manera inentendible para servir en bandeja el segundo gol del Shaktar Donetsk en la Europa League.
En lugar de hacer lo más fácil y reventar el balón con los piés, quiso bajarle la pelota a un compañero con la cabeza ante la presión del delantero. Además de tomar una pésima decisión, la ejecutó de manera nefasta.
Al final perdieron 0-3 en casa (0-3 global), y quedaron eliminados ante su público.
"¿Qué hubiera ocurrido si en vez de que ella hubiera servido, Kast hubiera servido? Ahí tienes un mensaje de género absolutamente claro". Según Montecino, "estamos frente a una imagen y a una simbólica muy tradicional" que obliga al país a preguntarse empíricamente "quién cuida".